Es un municipio de 29,95 km2 situado a ambos lados del río Ibaizabal, en su curso alto, que recibe en esta localidad numerosos afluentes que descienden de las laderas del monte Oiz, destacan entre ellos: Magunas y Akelkorta. Al sur del río Ibaizabal hay una zona de pequeñas colinas que preludian las alineaciones calizas del Duranguesado. El Gaztelumendi, con 305 m, es el monte de máxima altura dentro del municipio. La zona norte a su vez presenta un terreno accidentado, con fuertes pendientes que corresponden a la ladera sur del monte Oiz (1.026 m.), máxima culminación del Sinclinorio de Bizkaia.

Con 4.780 habitantes según los datos de 2015, disfruta de un nivel de paro de 8,77%, similar por otra parte al de la comarca que es de 8,90%. La importancia de la industria, Pymes y microempresas mayoritariamente, es patente cuando se ve en la estructura económica que el peso de este sector es del 60,80%, aunque sólo ocupe aproximadamente a un 39% de la población ocupada, frente al sector servicios que ocupa a algo más del 55%.

En cuanto a su riqueza patrimonial, en Berriz destacan las casas solariegas como las de Berrizbeitia, Iturriza, Isunza y Olabe de los Molinos y entre las Casas-Torre destaca la de Berriz, que fue la más importante de todas tanto por su antigüedad (data del siglo IX) como por su linaje. La Casa Torre de Lariz, situada cerca de la ermita de San Lorenzo, data de la misma época que la anterior y fue reconstruida por Pedro Villarreal de Berriz hacia el año 1735. Por último llama la atención la de Arria, situada en el barrio de Sarria, que tiene el aspecto de una fortaleza con paredes altas de piedra labrada. Su antigüedad es patente aunque ha sufrido reformas en los últimos tiempos.

El santuario de Andikoa ha sido desde la antigüedad un lugar venerado. Actualmente es la Iglesia de Santa María de Andikoa y data del año 1560. Es de estilo ojival decadente y tiene un coro similar al de la parroquia de San Juan Evangelista de Berriz. Destaca su retablo dorado y de estilo barroco con una imagen de Andra Mari del siglo XV.

La iglesia parroquial de San Juan Evangelista por su parte es del siglo XII, tiene una nave y sus paredes exteriores y contrafuertes son de sillería. Las paredes interiores son de sillería y de mampostería. Desde su construcción inicial ha sufrido diversas obras, la más importante a raíz de un proyecto realizado en el año 1550, que determinó el aspecto que presenta hoy en día. Se levantaron las paredes y las bóvedas excepto las del presbiterio, construído más tarde, hacia 1613. El retablo, cuyo autor fue Martín de Zaldua, de Azkoitia, se realizó entre 1696 y 1700. La construcción de la torre duró unos cincuenta años, hasta alcanzar la altura de 34 pies, altura en la que se paralizaron estas obras para acometer otras más urgentes.

Finalmente, destacar que Berriz cuenta con muchas zonas verdes para disfrutar del tiempo libre. Por ejemplo, a las faldas del monte Oiz hay muchos senderos y caminos que se pueden recorrer tanto a pie como en bicicleta de montaña.

En la página web del Ayuntamiento de Berriz encontramos información sobre el acondicionamiento que han hecho de dos pequeños recorridos (de 7,5 y 6, 5 kilómetros) que son una forma estupenda de disfrutar y conocer el patrimonio natural y arquitectónico de la localidad, no siempre reconocidos. En el primero el paseo discurre por los caseríos más significativos, mientras que en el segundo, el recorrido pasa por el casco urbano. Pero, la GR229 de Durangaldea, también pasa por Berriz, sobre todo por los barrios de Andikona y Sarria.

Otra opción es la de subir al monte Oiz desde Berriz en bicicleta, eso sí, preferiblemente de montaña. El recorrido está bien señalizado y, técnicamente, parece ser que no es difícil la subida, pero conviene estar preparado físicamente porque las pendientes son pronunciadas en algunos sitios.

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