img_20160926_174337Con una población de más de 29.000 habitantes (2015) y sólo 10,79 km2, Durango es cabecera de la comarca de Durangaldea y pertenece al Territorio Histórico de Bizkaia. Está situado en el centro geográfico de Euskadi, a 30 km de Bilbao, a 42 km de Vitoria-Gazteiz y a 62 km de Donosti-San Sebastián. Además, curiosamente, tanto el aeropuerto de Bilbao (Loiu) como el de Foronda (Vitoria) están a 34 km.

Durangaldea, o la Mancomunidad de la Merindad de Durango, está compuesta por trece municipios: Durango, Abadiño, Atxondo, Elorrio, Iurreta, Garai, Berriz, Zaldibar, Mallabia, Ermua, Izurtza, Mañaria y Otxandio. La población total, según los datos de Eustat respecto a 2015, es de 98.119 habitantes, con una densidad de población de 310 habitantes por km cuadrado. Pero hay otras poblaciones cercanas sobre las que también ejerce influencia como por ejemplo Amorebieta-Etxano.

Durango es una villa fundamentalmente comercial y de servicios de todo tipo, tanto para empresas como para particulares. También tiene importante presencia la industria (fundiciones, fabricación de herramientas) y, últimamente, está siendo impulsado con fuerza el sector turístico. Sirve como punto de referencia económico, de servicios, comercial y cultural a todos los pueblos y villas de su alrededor. Bien comunicada y con buenos accesos en todas direcciones supone un centro vital y activo tanto para la industria de diferente tipo que, desde hace mucho tiempo, enriquece a toda la Merindad, como para los habitantes con sus diversas necesidades.

La historia de Durango corre paralela a la del Duranguesado. Durante el siglo XV destacan las guerras banderizas entre diversas familias (Ibarguen, Zaldibar y Unzueta) que dieron origen a las casas-torre (Arandoño, Asteiza, Echevarría, Láriz, Monago y Otalora) de las que hay pocos vestigios y, el suceso más relevante de ese siglo, los herejes de Durango. Su instigador fue un fraile franciscano llamado Alonso de Mella y sus seguidores fueron duramente reprimidos de tal forma que más de cien de ellos fueron condenados a muerte, algunos de los cuales fueron quemados públicamente en Kurutziaga, otros en Santo Domingo de la Calzada y el resto en Valladolid. La cruz de Kurutziaga se erigió como monumento expiatorio de la herejía, y actualmente está en la antigua ermita de la Vera Cruz, como museo específico que acoge esta obra de 4,30 m. de altura y de abigarrada iconografía.

A lo largo de los siglos Durango, por diversas razones, muchas de ellas relacionadas con la jura de los fueros de la merindad y de la villa y de los avatares políticos, ha recibido la visita de diversos reyes y mandatarios: de los reyes de Castilla Enrique III (1393) y Enrique IV (1457), así como la de la reina Isabel la Católica (1483) que se hospedó en la Torre de Láriz, de Fernando VII, que visitaría la villa en junio de 1828, tras haberse proclamado en Durango la Constitución de Cádiz en 1813. Posteriormente fue Corte durante la primera guerra carlista del pretendiente Don Carlos y durante la segunda de la Corte del pretendiente Carlos VII (S. XIX).

El siglo XVI permanece asociado a enormes desgracias: dos terribles epidemias de peste que causaron una gran mortandad, una violenta inundación que asoló gran parte de la villa, un incendio que arrasó el casco viejo pues sus edificios eran principalmente de madera. En cambio, el siglo XVII se relaciona con las diversas guerras contra Francia, con gran coste económico y humano a pesar del florecimiento de la manufactura del hierro (armas). El siglo XVIII fue un periodo de declive económico y el XIX estuvo marcado por las guerras carlistas, que dejaron a la villa prácticamente arruinada.

En 1882 se inauguró el ferrocarril de Bilbao a Durango y esta fuerte inversión supuso enseguida un gran impulso para el resurgir económico, e incluso cultural, ya que se celebraron en 1886 las denominadas Fiestas Euskaras, importante acontecimiento cultural en el que destacaron los concursos de bertsolaris y txistularis y el certamen literario.
Ya en el siglo XX, se produce en 1927 la anexión de la anteiglesia de Iurreta y sus 2.000 habitantes y su posterior desanexión en 1990. Sin embargo, fue durante la guerra civil (1936-1939), cuando Durango sufre un hecho clave en su historia: un bombardeo indiscriminado y sistemático sobre la población civil el 31 de marzo de 1937, días antes del famoso bombardeo de Gernika que fue el 26 de abril. Los bombardeos en Durango se repitieron el 2 y el 4 de abril. Las víctimas mortales fueron más de 400, más que las resultantes luego en Gernika, además de numerosos heridos y cientos de edificios afectados e incluso totalmente destruidos. Como otras veces a lo largo de su historia Durango se reconstruyó y trabajó en su resurgimiento. Se desarrollaron con fuerza la industria (fundiciones, talleres, etc.) y el sector servicios, y este florecimiento atrajo a numerosas personas de otras partes para trabajar y colaborar en el resurgir de la Villa.

Las fiestas de San Fausto son en torno al 13 de octubre y todavía mantienen la tradición, de más de 400 años, de las “Zezenak dira” en las que se suelta un toro con una soga al cuello por algunas de las calles del Casco Viejo, hasta la plaza de Santa Ana.

Durango es muy conocido por la “Euskal Liburu eta Disko Azoka” que se celebra durante el puente de diciembre y que atrae a una importantísima cantidad de amantes de la cultura. La primera feria se celebró en 1965, como una de las primeras actividades organizadas por Gerediaga Elkartea para dar a conocer los libros y discos producidos en Euskal Herria.
www.durangokoazoka.com
Pero Durango tiene muchas más actividades culturales: se representa anualmente la cada vez más apreciada “Pasión de Durango”, dispone de un Museo de Arte e Historia que programa numerosas exposiciones temporales, del Museo Kurutzesantu, del dinámico Conservatorio Bartolomé Ertzilla, de la cada vez más activa Biblioteca, de San Agustin Kultur Gunea y su amplio abanico de actuaciones de diversa índole, del Plateruena Kafe Antzokia y de numerosas asociaciones culturales y sociales que promocionan y organizan cientos de actividades.

Esta vida cultural y social se aprecia paseando por sus calles, siempre llenas de vecinos, especialmente por el Casco Viejo, declarado Conjunto Monumental el 14 de enero de 1997, origen de una villa de más de 700 años, y que mantiene la configuración urbana original con tres calles paralelas, Calle de Yuso o Barrenkalea, Calle del Medio o Artekalea y Calle de Suso o Goienkalea, más una añadida posteriormente y que se sigue denominando, siglos después, la calle Nueva o Kalebarria, todas ellas atravesadas por una Transversal, Zeharkalea. En él podemos encontrar la Torre de Lariz, restaurada en 2009, la Basílica de Santa María de Uríbarri y la Iglesia y Arco de Santa Ana. Ya fuera del Casco histórico sólo nombraremos la Iglesia de San Pedro de Tabira, el Ídolo de Mikeldi (escultura en un único bloque de piedra arenisca, que representa de forma esquemática a un animal entre cuyas patas y bajo cuyo vientre aprisiona un disco, datada en la II Edad del Hierro, siglos V-I a.C.). y la ya mencionada Cruz de Kurutziaga, considerada una pieza única en toda Europa.
La Basílica de Santa María de Uríbarri es anterior al siglo XV y es una de las obras más monumentales del País Vasco y también de las más llamativas por su bello pórtico, el más grande del País Vasco. El interior cobija numerosas joyas (retablos, tallas, coro, etc.) de diversos estilos que se han ido sumando a lo largo del tiempo y las reformas.
La otra iglesia del casco viejo, la de Santa Ana, también era en origen del siglo XV pero se demolió y reconstruyó totalmente en el siglo XVIII. De las puertas de las murallas (de Kurutziaga, San Pedro, San Juan, San Martín, Nuestra Señora de la Piedad y Santa Ana) que rodearon estas calles encontramos en esta plaza el único vestigio: el Arco de Santa Ana, antiguamente llamado “la Puerta del Mercado”.

En la zona de Tabira encontramos la Iglesia de San Pedro de Tabira que según la tradición local sería la más antigua de Bizkaia. Se abre para oír misa el día de San Pedro y San Pablo. Sin embargo, adosada en el lateral izquierdo de su pórtico encontramos la ermita del Rosario, integrada en el edificio y utilizada para el culto religioso. Es muy valorada por los vecinos.