IbarrolarenaEl municipio de Ermua, con una superficie de 6,49 Km2 y 16.084 habitantes (2016), se encuentra en el extremo oriental del Territorio Histórico de Bizkaia y pertenece a la Mancomunidad del Duranguesado. Limita al sur con Zaldibar, al oeste con Mallabia y al sur con Eibar, ya municipio de Gipuzkoa. Se encuentra en una ubicación central, casi como todo el núcleo de Durangaldea, respecto a Bilbao, Vitoria-Gasteiz y Donostia-San Sebastián, bien comunicada mediante trenes, autobuses y autopistas.
El núcleo urbano se halla en un profundo valle, de modo que Ermua está a menor altitud que el resto de los municipios de la zona. Altos montes la flanquean.
Se la conoce desde tiempos muy antiguos como “Villa Ferrera” dada su dedicación a la elaboración de hierro (como todo el valle del Deba).

A pesar de la innegable fortaleza y tradición del sector industrial en la actividad y riqueza económica de la Villa Ferrera, el sector servicios está ganando cada vez más presencia tanto a nivel de valor añadido bruto como a nivel de ocupación de la población. Como en el resto de la Mancomunidad del Duranguesado predominan las pequeñas y medianas empresas, aunque en esta Villa hay quizás un mayor número de empleados de media en los establecimientos industriales. También hay un mayor número de establecimientos del sector de la construcción respecto a la media que existe en la comarca.

Ya hemos visto dónde se sitúa y cuáles son los pueblos con los que limita por lo que podemos comprender fácilmente que en tiempos pasados esta cualidad de zona fronteriza originara constantes escenarios de luchas banderizas. La Villa de Ermua se vio obligada a construir torres y murallas defensivas. Fue a su vez lugar de paso en el Camino a Santiago por la ruta que iba de Irún a Iciar, vía costera (S. XI y XII). De hecho, la iglesia parroquial de Ermua es la de Santiago Apóstol y en el escudo del municipio hay una venera (concha) con una Cruz de Santiago, motivo que se repite en los escudos de las fachadas de algunas casas señoriales. Se celebran sus fiestas patronales, de Santiago por supuesto, entre los días 24 y 27 de julio.

La Villa de Ermua, parece que fue fundada a la par que la Villa de Tavira de Durango, poseyó concesiones similares al resto de villas (mercado semanal, libertad de comercio, exención de impuestos de tráfico, etc. y ya se mencionaban en el S. XIV las ferrerías y en el XVI participaba con ellas en el comercio y exportación de productos metálicos tanto hacia el norte de Europa como hacia las Indias) y ocupó el 12º asiento, con voz y voto, entre las Villas, dentro de las Juntas Generales de Gernika.

Del pasado, aunque en este caso más reciente, quedan dos Palacios que son el orgullo de la localidad: El del Marqués de Valdespina y el de Loviano.

El Palacio de Valdespina es la actual Casa Consistorial y posee una espectacular fachada barroca digna de admiración. Está situado en el centro neurálgico de la Villa, frente a la iglesia parroquial de Santiago Apóstol y llama la atención poderosamente la visión de ambas cúpulas, ya que el Palacio tiene una cúpula con linterna que es gemela de la que encontramos en el campanario de la iglesia. Las dos obras fueron proyectadas y desarrolladas por el mismo artista: el maestro cantero Sebastián de Lecuona. Este Palacio, construido como residencia del cardenal Andrés de Orbe y destacable por la calidad de sus materiales y de su diseño, ha perdido lógicamente su carácter residencial al ser adaptado como Ayuntamiento, algunos de sus elementos como su escalera de patín y además el huerto ha sido reconvertido en jardines.

El Palacio de Loviano es renacentista, del S. XVI, y se le considera como una de las máximas aportaciones de Bizkaia a la arquitectura residencial renacentista. En la actualidad también ha perdido su finalidad residencial frente al uso público como Casa de Cultura.

En cuanto a la Iglesia de Santiago Apóstol decir que es un bello y amplio edificio renacentista de una nave con tres tramos y capillas laterales. Se terminó, tras más de 125 años de obras, gracias al cardenal de Orbe y al maestro Lecuona que respetó el diseño inicial. La influencia del cardenal se ve también en el mobiliario eclesial, especialmente en su retablo mayor, el órgano y el propio monumento funerario del cardenal y su capilla privativa.

En el Parque San Pelayo se alza un monolito de diez metros de altura y 2,5 de anchura, obra de Agustín Ibarrola, desde el 5 de julio de 2002, octavo aniversario del asesinato del edil del PP Miguel Ángel Blanco, como homenaje y expresión de solidaridad con las víctimas del terrorismo. Está lleno de símbolos: figuras caídas, figuras de pie pero pendientes, amenazadas, y pájaros volando, libres.

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