MAÑARIAEl núcleo urbano de esta pequeña localidad de Durangaldea se haya a ambos lados de la carretera que une Durango con Vitoria, a las faldas del Puerto de Urkiola. Tiene en total 522 habitantes (datos 2015) y una superficie de 17,6 km cuadrados, gran parte de ellos, 12,79 km2, es decir, un 72,7% de su superficie, forman parte del Parque Natural de Urkiola. Sólo con estos datos podemos imaginarnos la importancia que dicho Parque presenta para su economía, su estructura social, cultural y económica. Sin embargo, no debemos dejarnos engañar dado que la presencia del sector industrial es, porcentualmente, la de mayor valor añadido bruto frente a los otros sectores, seguido por el de servicios, que ocupa a un mayor número de población. La mayoría son microempresas, de fuerte implantación en la zona.

La naturaleza la rodea por completo y disfruta de espléndidos paisajes que atraen a su vez a los amantes de la naturaleza, el senderismo, el montañismo, la escalada e incluso a los aficionados a la espeleología, para los que también ofrece muchas posibilidades de diversas dificultades.

Errialtabaso (1. 018 m), Mugarra (964 m), Saibi (946 m) y Untzillatx (934 m), cumbres calizas que les confieren una belleza rocosa y dura, destacan para estas actividades junto con el gran número de simas y cavidades que el paso de los siglos ha ido formando en su interior.

Sin lugar a dudas son los bosques, de hayas y abedules, pero también con otro tipo de vegetación como el serbal de cazadores, el mostajo y el acebo, con narcisos y dientes de perro a sus pies, los que otorgan a Urkiola gran parte de su belleza, de su misterio y de su riqueza. Es un lugar lluvioso, con muchas nieblas, que resulta idóneo para el desarrollo de hayedos. Hay dos tipos de hayas: el que crece en roca caliza y el que lo hace sobre sustratos silíceos, cada uno acompañado por su flora particular. La mayoría de los hayedos tienen menos de 100 años, puesto que fueron muy explotados en los siglos anteriores, pero todavía se pueden encontrar hayas realmente viejas.

El otoño es una época ideal para disfrutar del espectáculo maravilloso que las diversas tonalidades de las hojas de las distintas clases de árboles nos ofrecen.
Volviendo al centro urbano de Mañaria. Es pequeño pero, no obstante, encontramos en él varias casas blasonadas y una iglesia, la de Nuestra Señora de la Asunción, a la que muchos consideran como una de las más hermosas y valiosas del Duranguesado. Este edificio religioso, parroquia en la actualidad, sólo tiene una amplia nave distribuida en tres tramos con cabecera ochavada, con una sacristía, una esbelta torre y un pórtico perimetral construido en el S. XVI. La riqueza del mobiliario (cinco retablos) y la bóveda de crucería de madera, muy compleja, son muy destacables, pero es, sin duda, el órgano del coro, de los más antiguos de toda Bizkaia, uno de sus mayores orgullos. Otro elemento de su patrimonio que no debemos olvidar es la ermita Santa María de la Asunción, sita en uno de sus barrios, el de Aldeagoiena.

SANTUARIO DE URKIOLA

En realidad, este Santuario pertenece a Abadiño pero se encuentra a tan pocos kilómetros de Mañaria que es muy importante su influencia. Por ejemplo, el viernes siguiente al 15 de agosto los vecinos de Mañaria van al Santuario a cantar una salve a la Virgen, se quedan a comer en el área recreativa (mesas, fuentes, barbacoas) y pasan una tarde en el Parque en una fiesta familiar y cercana.

MUSEO HONTZA

Con este nombre se denomina al Museo de Ciencias Naturales de Bizkaia, que acoge a más de 36.000 especímenes de diversas partes del mundo y de todos los campos de las ciencias naturales.

Además de una exposición permanente de unos 450 ejemplares, distribuidos en 21 grupos, se puede disfrutar de las exposiciones temporales que preparan con todo detalle.

El impulsor, y actual Presidente de Hontza Museoa Fundazioa, es Enrike Huerta, que desde los 12 años se ha dedicado a identificar y adquirir especímenes de los cinco continentes, que ha investigado e informatizado y que ha conseguido un magnífico Museo que merece la pena ser visitado. La página web del Museo nos ayuda a comprender el alcance de esta labor y la riqueza de la colección. Durante 54 años ha trabajado para reunir especímenes de forma constante y, finalmente, ha conseguido uno de sus sueños: la creación de un estupendo Museo de las Ciencias Naturales en el Duranguesado para conseguir transmitir esos conocimientos y ese amor a la naturaleza. En palabras suyas: “No se puede defender lo que no se ama, y no se puede amar lo que no se conoce. ¡Es nuestra misión, te lo enseñamos!”
No podemos terminar sin señalar que, con este objetivo, y la inestimable labor del profesor de la UPV/EHU y colaborador del Museo Joseba Bikandi, se ofrece una base de datos on line, de acceso libre, con más de 13.000 especímenes identificados, con fotografías e información útil de carácter científico.

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